¡Vivir En Obediencia.!  Jcoa.! 

LA VIDA DE OBEDIENCIA.! Charles Stanley.! 

marzo 11, 2019

Josué 6.1-20

1. Las *puertas de Jericó estaban bien aseguradas por temor a los israelitas; nadie podía salir o entrar 2 Pero el Señor le dijo a Josué: «¡He entregado en tus manos a Jericó, y a su rey con sus guerreros! 3 Tú y tus soldados marcharán una vez alrededor de la ciudad; así lo harán durante seis días. 4 Siete sacerdotes llevarán trompetas hechas de cuernos de carneros, y marcharán frente al arca. El séptimo día ustedes marcharán siete veces alrededor de la ciudad, mientras los sacerdotes tocan las trompetas. 5 Cuando todos escuchen el toque de guerra, el pueblo deberá gritar a voz en cuello. Entonces los muros de la ciudad se derrumbarán, y cada uno entrará sin impedimento.»6 Josué hijo de Nun llamó a los sacerdotes y les ordenó: «Carguen el arca del *pacto, y que siete de ustedes lleven trompetas y marchen frente a ella.» 7 Y le dijo al pueblo: «¡Adelante! ¡Marchen alrededor de la ciudad! Pero los hombres armados deben marchar al frente del arca del Señor.»8 Cuando Josué terminó de dar las instrucciones al pueblo, los siete sacerdotes marcharon al frente del arca del pacto del Señor tocando sus trompetas; y el arca del pacto les seguía. 9 Los hombres armados marchaban al frente de los sacerdotes que tocaban las trompetas, y tras el arca marchaba la retaguardia. Durante todo ese tiempo las trompetas no cesaron de sonar. 10 Al resto del pueblo, en cambio, Josué le ordenó marchar en silencio, sin decir palabra alguna ni gritar hasta el día en que les diera la orden de gritar a voz en cuello.11 Josué hizo llevar el arca alrededor de Jericó una sola vez. Después, el pueblo regresó al campamento para pasar la noche. 12 Al día siguiente, Josué se levantó temprano, y los sacerdotes cargaron el arca del Señor. 13 Los siete sacerdotes que llevaban las trompetas tomaron la delantera y marcharon al frente del arca mientras tocaban sus trompetas. Los hombres armados marchaban al frente de ellos, y tras el arca del Señor marchaba la retaguardia. ¡Nunca dejaron de oírse las trompetas! 14 También en este segundo día marcharon una sola vez alrededor de Jericó, y luego regresaron al campamento. Así hicieron durante seis días.15 El séptimo día, a la salida del sol, se levantaron y marcharon alrededor de la ciudad tal como lo habían hecho los días anteriores, sólo que en ese día repitieron la marcha siete veces. 16 A la séptima vuelta, los sacerdotes tocaron las trompetas, y Josué le ordenó al ejército: «¡Empiecen a gritar! ¡El Señor les ha entregado la ciudad! 17 Jericó, con todo lo que hay en ella, será destinada al *exterminio como ofrenda al Señor. Sólo se salvarán la prostituta Rajab y los que se encuentren en su casa, porque ella escondió a nuestros mensajeros. 18 No vayan a tomar nada de lo que ha sido destinado al exterminio para que ni ustedes ni el campamento de Israel se pongan en peligro de exterminio y de desgracia. 19 El oro y la plata y los utensilios de bronce y de hierro pertenecen al Señor: colóquenlos en su tesoro.»20 Entonces los sacerdotes tocaron las trompetas, y la gente gritó a voz en cuello, ante lo cual las murallas de Jericó se derrumbaron. El pueblo avanzó, sin ceder ni un centímetro, y tomó la ciudad.

Joshua 6:1-20 | NVI

Si creció asistiendo a la escuela dominical, conoce la historia de Josué y Jericó. Pero debemos cuidarnos de archivar esta historia en nuestras mentes como solo algo asombroso que el Señor hizo hace mucho tiempo. El mismo Dios sigue guiándonos hoy, y al estudiar este relato llegamos a entender cómo vivir en obediencia.

Josué escuchó la orden de Dios: “Marcharéis alrededor de la ciudad” (Jos 6.3). Para que podamos obedecer, también tenemos que escuchar lo que el Señor nos diga que hagamos. Esto significa que debemos leer y meditar en su Palabra, confesarle nuestros pecados, orar y pasar tiempo con Él.

Josué obedeció, diciendo al pueblo: “¡Adelante! ¡Marchen alrededor de la ciudad!” (Jos 6.7 NVI). Josué hizo lo que se le había ordenado, a pesar de tres posibles obstáculos:

1. Podría haber cuestionado la orden de Dios. Después de todo, marchar alrededor de la ciudad no parecía una estrategia práctica de batalla para apoderarse de una ciudad fortificada.

2. Podría haberse sentido presionado para encontrar una explicación que dar a sus hombres, con el propósito de obtener su aprobación y acuerdo.

3. Podría haber dejado que el temor al fracaso le impidiera obedecer.

Pero Josué no hizo ninguna de estas cosas. Al escuchar la voz de Dios, siguió las instrucciones al pie de la letra, sin vacilar. Y como resultado, Dios honró su obediencia: “La muralla se vino abajo… y tomaron la ciudad” (Jos 6.20).

¿Está usted dispuesto a hacer lo que Dios le diga, a pesar de sus dudas? Josué confió porque el Señor había prometido entregar Jericó en sus manos. Y las promesas de Dios son la razón por la que podemos confiar y obedecerle.

Amigos cristianos en todas las naciones; ya conocemos las causas de la desobediencia y de la obediencia a Nuestro Dios Padre Celestial Todopoderoso y Sus Mandamientos; ¿cuál camino vas a seguir? 

¿Qué decisiones vas a tomar? 

¿Serás obediente a Su Palabra?

¿Recibirás Su Consejo?

Hoy nos está advirtiendo y aconsejando que hacer; sigamos Su Consejo para que nos vaya bien.!

Amen.!

Jcoa.

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