El Buen Servicio! Jcoa. 

¡Pies y corazones limpios!¡Charles Stanley!

Juan 13.3-15

3 Sabía Jesús que el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de Dios y a él volvía; 4 así que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. 5 Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.6 Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo:—¿Y tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?7 —Ahora no entiendes lo que estoy haciendo —le respondió Jesús—, pero lo entenderás más tarde.8 —¡No! —protestó Pedro—. ¡Jamás me lavarás los pies!—Si no te los lavo,[F] no tendrás parte conmigo.9 —Entonces, Señor, ¡no sólo los pies sino también las manos y la cabeza!10 —El que ya se ha bañado no necesita lavarse más que los pies —le contestó Jesús—; pues ya todo su cuerpo está limpio. Y ustedes ya están limpios, aunque no todos.11 Jesús sabía quién lo iba a traicionar, y por eso dijo que no todos estaban limpios.12 Cuando terminó de lavarles los pies, se puso el manto y volvió a su lugar. Entonces les dijo:—¿Entienden lo que he hecho con ustedes? 13 Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. 15 Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. 

John 13:3/15. NVI

Israel puede ser una tierra polvorienta, y los pies calzados con sandalias se ensucian yendo de un lado a otro. En la antigüedad, la persona que entraba en una casa se quitaba las sandalias y se lavaba los pies. O si los dueños de la casa eran ricos, los sirvientes eran quienes les lavaban los pies. Esta desagradable pero necesaria tarea correspondía al sirviente que tenía la jerarquía más baja.

Imagine la sorpresa de los discípulos cuando el Hijo de Dios tomó el papel de un simple siervo para arrodillarse a lavar sus pies. La necesidad de este servicio era enorme, ya que habían estado viajando por un tiempo. Pero nadie se ofreció a hacerlo.

Cristo hizo algo más que suplir una necesidad; dio una lección. Cómo Él explicó: “Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes” (Jn 13.15 NVI). Algunas iglesias han interpretado erróneamente esto, haciendo del lavado de los pies una ordenanza. Pero uno puede limpiarle la piel a otra persona sin pensar en el significado de la acción de Cristo.

En realidad, la acción en sí no es el punto principal; la actitud es lo que cuenta. Cristo desea que estemos dispuestos a humillarnos para servir a los demás. Él está buscando hombres y mujeres que dejen de lado el orgullo, la posición y el poder para hacer lo que sea necesario, dondequiera que haga falta, y en favor de quien necesite ayuda.

Jesús realizó sus más grandes y humildes actos de servicio en menos de veinticuatro horas. Lavó pies sucios usando las dos manos que serían traspasadas por los clavos el día siguiente. El mensaje aquí es que toda tarea que Dios nos da es importante para su reino.

Amigos cristianos en todas las naciones, ¿Estamos dispuestos a seguir el ejemplo de Mi Sr Jesucristo? ¿Podremos hacerlo de la misma manera con cualquier persona, sea hermano en la fe, o no?

¿Cuán dispuestos estamos para servir a los demás?

Servicio = Dar a los demás con nuestros dones y talentos una ayuda en el momento adecuado de su sus vidas.!

Sirvamos en los ministerios de nuestras iglesias, en tu vecindario, en el trabajo, donde estudias, en cualquier lugar podemos hacer la tarea encomendada por mi Sr Jesucristo, servir, predicar Su Palabra, enseñar, aconsejar, sanar, testificar, que somos servidores de Mi Sr Jesucristo.! 

Amen.!

Jcoa.!

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